martes, 10 de noviembre de 2009

Antecedentes

La Laguna se fundó en 1497 en Aguere, topónimo guanche que significa “laguna”.
En el momento de la conquista castellana la isla de Tenerife estaba dividida en nueve demarcaciones territoriales denominadas Menceyatos. Cada uno se definía porque representaba una extensión de tierra enclavada dentro de una comarca natural bien definida y porque aportaba recursos suficientes para cubrir las necesidades del grupo humano que lo poblaba. Así, el espacio insular se dividía en: Anaga, Tegueste, Tacoronte, Taoro, Icod, Daute, Adeje, Abona y Güímar.
Tradicionalmente, se ha mantenido que el menceyato de Tegueste englobaba una amplia zona que abarcaría el actual municipio de Tegueste, Punta del Hidalgo, Bajamar, Tejina, Valle de Guerra, así como la zona que va desde Las Canteras hasta el Portezuelo. Esto parece indicar que el término de La Laguna formó parte de esa demarcación en época aborigen. Sin embargo, la arqueología del municipio se concentra principalmente en las localidades de la zona costera (Tejina y Valle de Guerra, principalmente) pues parece que la Vega de La Laguna no se destinó para vivir en época aborigen sino como zona de pastizal por eso en la zona del casco y sus alrededores más próximos no se han documentado yacimientos arqueológicos habitacionales, aunque sí existe otro tipo de registros como son las manifestaciones rupestres. Estos yacimientos están constituidos por representaciones gráficas grabadas en las rocas por los guanches, quienes realizaron motivos abstractos, geométricos o figurativos.
Fuera del casco histórico de La Laguna, la realidad arqueológica presenta una mayor riqueza y variedad tipológica, encontrándose los puntos más densamente poblados en época prehistórica en el Barranco de Milán, desde Tejina hasta el mar, en el tramo costero de Punta del Hidalgo-Bajamar, así como en la costa de Valle de Guerra. En estas zonas se han documentado cuevas de habitación y cabañas de piedra seca, paraderos pastoriles, concheros, cuevas de enterramiento, grabados rupestres. Algunos de estos yacimientos han proporcionado un importante número de materiales arqueológicos que han servido para conocer los modos de vida de la población indígina que ocupó este importante territorio. Así, se han documentado fragmentos cerámicos (algunos decorados), industria lítica, restos de fauna marina y terrestre, industria ósea y malacológica, fibra vegetal, restos de madera, restos antropológicos, ajuar funerario.
A pesar de todo esto, no debemos olvidar que gran parte de los materiales que dejaron los pobladores del entorno geográfico de La Laguna han desaparecido sin ser estudiados y analizados profundamente con la consiguiente pérdida de información sobre nuestro pasado, por lo que es primordial concienciar a la población actual para evitar el destrozo y la consiguiente pérdida de información que, en definitiva, sólo pretende dar a conocer una parte importante del Patrimonio de La Laguna.



Vasija

Punzón

Molino

Historia

Alonso Fernández de Lugo, a la postre Adelantado, vence en Julio de 1496 la última resistencia guanche en el Realejo, dando por concluida la conquista de Tenerife e incorporándola desde ese preciso momento a la corona de Castilla. Atrás quedaban 3 años de duras batallas e intentos varios de pacificación; luchas intestinales entre conquistadores, escaramuzas y emboscadas, y un sin fin de hazañas de una y otra parte que han pasado a la historia bajo el epígrafe de conquista realenga, por ser la Corona quien sufraga los costes de la empresa.

La Laguna aparece en la Historia desde fecha temprana, ya que fue en Agüere, topónimo aborigen, donde se enfrentó el grueso de la tropa castellana contra los aborígenes de los bandos guerreros del norte de la isla. Por tal motivo se erigen la Cruz de Piedra y la ermita de San Cristóbal en el lugar donde más cruenta fue la batalla que acabó con la vida del Mencey Bencomo o de su hermano Tinguaro (la Historia no ha podido corroborarlo, aunque siempre han mantenido los historiadores que fue el segundo) y por sucederse esta en el día de San Cristóbal de cuyo santo tomó nombre la ciudad.

Tras la definitiva rendición guanche en el Realejo, Alonso Fernández de Lugo dirige sus tropas hacia Agüere, donde tenía pensado instalarse y fundar una población. Tres razones principales han aducido algunos historiadores para justificar dicha elección: la primera apunta ineludiblemente a su lejanía desde la costa, salvaguarda de los frecuentes ataques piráticos de la época; la segunda razón nos conduce a la propia ubicación insular de La Laguna, siendo paso inevitable para quienes se trasladan de una vertiente a otra de la isla; la tercera y última razón se fundamenta en el suelo y clima de Agüere, ya que este factor permitía el desarrollo de cultivos cerealísticos y buenos pastos para la ganadería. Además, estaba la presencia de La Laguna de agua potable.

El primer asentamiento tuvo lugar en la zona donde hoy se eleva la iglesia de La Concepción, edificaronse casas y una pequeña capilla consagrada a la Virgen de La Concepción con materiales muy pobres y perecederos. Estas efímeras construcciones dieron paso progresivamente a otras más duraderas, requeridas en los acuerdos tomados por el Cabildo de la isla para evitar los asiduos incendios y desastres que se producían por el empleo de materiales combustibles (adobe, maderas y cubiertas de paja).

Las construcciones de este primer asentamiento adolecen de planificación, dispensándose las casas de modo arbitrario por toda la zona. Pronto cambió esta situación, propiciada por un repentino traslado del Adelantado hacia lo que será la Villa de Abajo, motivado, según la tradición, por un altercado entre los vecinos y el hijo de este, quien supuestamente pereció por tal hecho. La Historia ha demostrado la falsedad de este acontecimiento y por tanto, sólo nos resta pensar que fue una decisión personal del Adelantado, promoviendo las construcciones ordenadas según la planimetría que imperaba en Europa en ese momento, y que no era otra que el plano de cuadrícula o damero. Cabe la posibilidad de que esta decisión tuviese que ver con los problemas que empezaba a originar el agua de la laguna en los edificios. Esta decisión del Adelantado se recoge en los Acuerdos del Cabildo obligando a los vecinos a instalarse en la Villa de Abajo, prohibiendo todo tipo de comercio y construcción en la Villa de Arriba.

Las autoridades insulares toman múltiples acuerdos de este tipo, en los que podemos hacer un seguimiento de cuantas disposiciones y medidas se fueron adoptando para instar a los vecinos a usar buenos materiales constructivos, mantener la limpieza de las calles, la alineación de las fachadas, etc. Se trataba, en definitiva, de hacer de aquel pequeño núcleo una verdadera ciudad. Una ciudad ordenada al modo renacentista.

El casco histórico de la ciudad quedó prácticamente configurado a finales del siglo XVI, tal y como se demuestra en el primer plano conservado de la ciudad realizado por el ingeniero italiano Leonardo Torriani en 1588. Posteriormente se han transformado muchas casas, se han construido otras nuevas en lugares vacantes, pero el trazado de las calles apenas se ha modificado. Este crecimiento urbano es consecuencia del rápido aumento poblacional experimentado a principios del siglo XVI, espoleado, en cierto modo, por la obligación de residir en el Municipio so pena de perder sus repartimientos en el resto de la isla. Así pues, en 1515 La Laguna contaba con una población que rondaba los 3000 vecinos.

Plano de la ciudad de La Laguna de Leonardo Torriani s. XVI



Muy pronto comienzan las construcciones civiles destinadas a proporcionar elementos indispensables para el bienestar de la ciudadanía como el agua, traída desde las Mercedes por caños y canales desde 1521, molinos de viento, el Matadero,etc. Las Casas Cosistoriales se empiezan a construir en 1526, reuniéndose hasta entonces el Cabildo en la Ermita de San Miguel, sita en la Plaza del Adelantado.

Desde 1510 la reina Doña Juana “La Loca” concede por Real Cédula de 23 de marzo el escudo de armas de la Ciudad, representándose al Arcángel San Miguel dominando una peña que simula el Teide. En 1514 el Ayuntamiento solicita el título de Ciudad por considerarla “mucho más poblada e mejor que ningún pueblo de las otras islas de Canarias, e que de la ciudad de Las Palmas”. Ante el silencio de la corte el 21 de julio de 1521 el Ayuntamiento se autoconcede el título de Ciudad, que fue corroborado por la corte de Carlos V en 1531. Posteriormente, se la añade el título de Noble el 8 de septiembre de 1534. Actualmente ostenta los títulos de Muy Noble, Leal, Fiel, y de Ilustre Historia, Ciudad de San Cristóbal de La Laguna.

Simultáneamente a esta eclosión constructiva civil se suceden las edificaciones de lugares religiosos destinados al culto o al albergue de quienes dedican su vida a la fe. Ejemplos de arquitectura religiosa podemos encontrar en cada esquina de la ciudad, en cada calle, sembradas de ermitas, capillas de cruces, calvarios, iglesias y conventos que nos transportan siglos atrás cuando atravesamos sus vastos muros, testigos mudos del devenir histórico de la Ciudad. Edificios apenas transformados en los siglos transcurridos desde que se erigieron.

A partir del siglo XVII se produce un notable estancamiento, tanto en materia constructiva como poblacional, aunque son muchos los historiadores que afirman que este hecho es fruto de la dispersión de la población por la periferia. No es esto una afirmación muy veraz, ya que si analizamos los datos censales podemos comprobar que en 1561 habían 7220 vecinos en La Laguna, y que en 1805 habían aumentado sólo hasta los 9672, o sea, que en los casi dos siglos y medio habría aumentado en tan sólo 2452 vecinos. Este estancamiento se manifiesta en la morfología de la Ciudad, comprobable a través del análisis visual de los planos de Torriani (1588) y de Pereyra Pacheco (1831).
Este periodo de crisis económica y política del siglo XVII contrasta con el florecimiento de las artes y la cultura en la Ciudad en el siglo XVIII. La Laguna del Dieciocho, es la ciudad de las tertulias de poetas, escritores y artistas que bajo el macenazgo de las más notables familias (Nava y Grimón, Saviñón, Román,etc.) discuten sobre las corrientes artísticas y políticas europeas que van arribando a las islas. Es la Ciudad de las brillantes fachadas, es en definitiva, “la capital de todo cuanto se refiere a las formas más elevadas de la vida urbana, a la sociedad, el arte, al movimiento intelectual”.
En el siglo XIX se acelera el proceso de decadencia de La Laguna, testigo impotente de su pérdida de privilegios y poder frente a Santa Cruz, en otro tiempo pequeño puerto pesquero, que cobra auge tras la destrucción, por el volcán, del puerto de Garachico en 1706, asumiendo prontamente las labores administrativas y sirviendo de sede a las nuevas instituciones creadas por la Administración Estatal. A este proceso decadente contribuye la emancipación administrativa de muchas poblaciones dependientes hasta ahora de La Laguna. Fruto de esta rivalidad por ostentar el poder es el suceso, si se quiere anecdótico, de desobediencia de La Laguna a la Diputación Provincial creada en Santa Cruz en 1813.

Sólo algunas y esporádicas construcciones de la burguesía santacrucera en La Laguna calman el clima desolador en el que vive inmersa la ciudad, a la vez que se asiste a la ubicación de algunas instituciones culturales, como la Universidad de San Fernando, o eclesiásticas como el Obispado (1818), que tratan de inyectar savia nueva a la centenaria ciudad.

En la primera mitad del siglo actual se produce una expansión del perímetro urbanizado, incrementándose considerablemente la población lagunera, que alcanza los 50000 habitantes en 1965. Desde ese inicio del despegue hasta la actualidad La Laguna no ha parado de crecer, alcanzando en su último censo del 1 de enero de 1995 los 127735 vecinos. Es desde la década de los sesenta cuando el crecimiento se hace más patente, a la vez que comienza a producirse un giro de la población desde el sector primario hasta el terciario, que ocupa hoy día la mayor parte de su población activa. Tanto las profesiones liberales, como los sectores administrativos y servicios (transportes, bancos, comercios, etc.) deben en gran medida su dedicación a la Universidad, al Ayuntamiento o al Juzgado, que atraen hacia este centro urbano un importante número de población.

En la década de los sesenta se aprueban también el Plan de Volumetría, de consecuencias nefastas para algunos edificios históricos, sustituidos por nuevos inmuebles que no guardan relación alguna con el Conjunto Histórico de la Ciudad. El mayor impacto destructivo se produce en las calles Herradores y Carrera.

Patrimonio de la Humanidad

San Cristóbal de La Laguna tiene un valor universal y excepcional por la concepción de su plano. Este conjunto histórico, es el arquetipo de la ciudad-territorio. Es el primer ejemplo de ciudad no fortificada, concebido y construido según un plano inspirado en la navegación, la ciencia de la época. Su espacio está organizado según un nuevo orden social pacífico inspirado por la doctrina religiosa del milenio que suscita el año 1500.

Esto lleva a que el 2 de diciembre de 1999, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO reunido en Marrakech (Marruecos) hiciera pública su aprobación del título de Patrimonio de la Humanidad para la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife. El Comité del Patrimonio Mundial justifica esta distinción basándose fundamentalmente en los siguientes criterios:
  • La Laguna es un conjunto histórico arquetipo de la «ciudad-territorio», primer ejemplo de ciudad colonial no fortificada y precedente directo de las nuevas fundaciones americanas.
  • Fue trazada a partir de un complejo proyecto, basado en principios filosóficos, realizado gracias a los conocimientos de la navegación, la ciencia de su época.
  • Su trazado original, del año 1500, ha permanecido intacto desde su creación.
  • Conserva en buen estado cerca de seiscientos edificios de arquitectura mudéjar.
  • La Laguna es un ejemplo vivo del intercambio de influencias entre la cultura europea y la cultura americana con la que ha mantenido un vínculo constante.

Esta distinción mundial a los valores de La Laguna, que la reconoce como ciudad ideal, ciudad de paz, recompensa no sólo el esfuerzo realizado durante los últimos dicienueve años por las diferentes Administraciones que han patrocinado el proyecto, sino que es un reconocimiento a todos los habitantes que durante estos quinientos años han amado y cuidado esta ciudad.

Instituciones Políticas

Casa del Corregidor.

Está ubicada en la calle Obispo Rey Redondo. No se conoce la fecha en la que comenzó a construirse, pero se sabe que fue terminada en 1545 gracias a una inscripción que se sitúa en el lado superior derecho de la portada. Por esa fecha el Corregidor de Tenerife era Jerónimo Álvarez de Sotomayor, quien gobernó desde 1543 hasta 1546.
De la antigua construcción solamente se conserva su portada de cantería roja, siendo el ejemplo más antiguo del plateresco en Canarias. En el primer cuerpo se abre un acceso adintelado, flanqueado por dos columnas adosadas de fuste acanalado, con capiteles corintios. En el segundo cuerpo se abre un vano adintelado con ventana de guillotina a cuyos lados hay unas columnillas de candelabro rematadas en capitel.

Sus escudos de armas- de la isla de Tenerife, del Corregidor Sotomayor y del Emperador Carlos V- otorgan especial nobleza al edificio, actualmente ocupado, como dependencias municipales.

Fue ocupada por los distintos Corregidores que tuvo Tenerife a partir del siglo XVI.

La Casa del Corregidor sirvió de dependencias del Antiguo Cabildo de la Isla de Tenerife.




Casa de los Capitanes / Casa Alvarado-Bracamonte.

La familia Alvarado-Bracamonte es una familia de nobles que, como muchas otras, residieron en La Laguna.

En las primeras décadas del siglo XVII, procedente de tierras peninsulares, se instala en la isla de Tenerife el funcionario real Diego de Alvarado-Bracamonte, con nombramiento para ejercer las labores del Gobernador, Corregidor y Capitán de Guerra de Tenerife y de la isla de La Palma.

Al tiempo que tomaba el cargo político fija su residencia en San Cristóbal de La Laguna debido a que es aquí donde se ubica el Consejo de la Isla.

Sobre los solares localizados en un lugar principal de la ciudad y cercanos a los edificios del antiguo Cabildo se comenzará la construcción de un inmueble que se reconoce con el apellido del gobernador: Casa de Alvarado-Bracamonte.


Instituciones Económicas

Casa la Alhóndiga.

Junto a la casa del Corregidor se construyó este edificio entre 1.705 y 1.709, durante reinando Felipe V. La fachada consta de una portada de acceso, enmarcada en piedra molinera, sobre la que se sitúa un escudo real y una inscripción: ‘Reinado Fernando V y syendo corregidor y Capitán General destas yslas dos José Antonio de Ayala y Roxas, comisarios de la obra Gonzalo de Ocampos y Pedro Colón.’

La fachada original se reforma en el siglo XIX al estilo neoclásico, rematando el cuerpo superior con una cornisa de piedra y un gran frontón triangular sobre el antepecho que oculta la cubierta. Este proyecto fue encargado con la intención de convertir el edificio en un teatro, sin embargo la obra no se llegó a terminar por falta de recursos económicos.

Servía para albergar las dependencias administrativas y de control de las actividades económicas de la Isla. La Alhóndiga es el lugar donde se abastecía a los vecinos con más dificultades económicas, prestándoles trigo, si no tenían recursos para comprarlo, o vendiéndoselo a un mejor precio. Tal uso se mantuvo hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando se instalan dependencias del Juzgado de Partido.



-Casas de familias aristócratas:

Palacio de Nava y Grimón.

Comenzando la calle Nava y Grimón, junto a la Plaza del Adelantado, se levanta la Casa de Nava sobre uno de los solares pertenecientes a Jorge Grimón, quien fue el conquistador de Tenerife.

Los Grimón formaron parte de una clase privilegiada que comenzó a formarse en el siglo XVI que daría lugar a la aristocracia isleña en el siglo XVII.
La construcción del inmueble comienza en 1585. Se reforma a mediados del siglo XVII, aunque termina de reformarse en el siglo XVIII, que es cuando se le da el aspecto que mantiene actualmente. La fachada es el reflejo de la historia de sus habitantes; un inmueble que ha surgido de tres siglos de cambios y que refleja en la fachada de piedra la importancia, tanto económica como cultural, de la familia que lo habitaba.



Palacio de Lercaro.

En la esquina de la calle San Agustín con la calle Tabares de Cala se encuentra el Palacio de Lercaro. Se trata de un magnífico vestigio de la presencia genovisca en Tenerife. Sus propietarios fueron una familia importante de banqueros llegados al Archipiélago canario debido a su fuerte vinculación comercial con oriente ocupados en la llamada ‘Ruta de las Especias’. Una vez establecidos en las islas, los Lercaro, al igual que otras familias importantes procedentes de Liguria, desempeñaron un papel esencial en la formación de la nueva sociedad tinerfeña, ramificándose por todo el territorio. Se convirtieron en una familia representativa de la élite social canaria. Reafirman su prestigiosa condición dos circunstancias: la inscripción en el ‘Libro de Oro de la República de Génova’ y el fortalecimiento de su economía entorno a la propiedad de la tierra, que quedaba garantizada a través de la institución del mayorazgo. La política de alianzas de la familia tenía como objetivo el incremento de su patrimonio.

El palacio comenzó a construirse en 1593 por Francisco Lercaro de León. El inmueble ha cambiado su tradicional uso de vivienda a lo largo de la historia para desempeñar otros usos. En la actualidad se utiliza como museo.



Casa Salazar

Está ubicada en la calle San Agustín. Comenzó a construirse a mediados del siglo XVII. Es un ejemplo excelente del barroco en Canarias. No obstante, también cuenta con elementos manieristas y neoclásicos. De su singular aspecto destaca el remate central y las curiosas gárgolas que recuerdan al prehispánico mejicano.
El inmueble fue adquirido el siglo pasado, es actualmente la sede del Obispado de la Diócesis Nivariense. Es Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento desde 1983.

Instituciones Culturales

La Tertulia de Nava.

De la casa de Nava, Tomás Lino de Nava y Grimón y Polier será uno de los más influyentes y poderosos hacendados del Archipiélago. Titulado V Marqués de Villenueva del Prado, ocupará importantes cargos administrativos e institucionales. Sus inquietudes intelectuales y culturales le llevan a promover la Tertulia de Nava, origen a su vez de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife.

Consolidada en 1760, La Tertulia es el principal es el principal foro impulsor de los cambios que van surgiendo dentro de las clases privilegiadas insulares. Se oponía a la que el ambiente intelectual de La Laguna estuviese en manos de las ordenes religiosas.

La Tertulia luchó por el mantenimiento de la capitalidad de La Laguna. Las reuniones se celebraban en una sala baja de la residencia de Tomás de Nava y Grimón (en el Palacio de Nava y Grimón), donde un grupo de intelectuales relataba sus impresiones diarias, sucesos y lecturas. En 1767 comienza el declive de La Tertulia, que se agrava con la partida de su miembro más destacado en 1770: Viera y Clavijo.


La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife.

Fue establecida el 17 de febrero de 1777, durante el reinado de de Carlos III: Su creación se enmarca dentro del espíritu de la época que, amparados en las ideas de la Ilustración, intento la modernización de España y el fomento de su riqueza en todos los ámbitos.

Las Económicas surgieron en todos los territorios de la Monarquía hispana, tanto peninsulares, como insulares y americanos. Fueron concebidas como instituciones destinadas a potenciar, en sus áreas de influencia, aquellas actividades relacionadas con el desarrollo económico, científico, educativo, etc. Para ello la entidad tinerfeña ha contado con sus socios, en principio pertenecientes a la aristocracia, el clero, el funcionariado y la burguesía, imbuidos en mayor o menor medida, por el ideario ilustrado. Con el tiempo se ha ido abriendo a otros sectores de la sociedad isleña, de forma que en la actualidad los miembros de la Entidad proceden de los más variados sectores.

Desde su fundación, la Real Sociedad tinerfeña ha contribuido al impulso de todos aquellos aspectos relacionados con el desarrollo del país y los intereses generales. Hoy combina la actuación en este campo con una labor cultural notable, en el que juega un papel importantísimo el rico patrimonio histórico-artístico, bibliográfico y documental del que es depositaria, acumulando a lo largo de más de dos siglos, gracias, de manera principal, a las donaciones realizadas por sus miembros a través de la historia.

Desde 1959 la Sociedad tiene su sede en la antigua casa de los Jesuitas, en el número 23 de la calle de San Agustín de la ciudad de los Adelantados. El edificio data de 1733, y perteneció originariamente, como su nombre indica, a la Compañía de Jesús, que la ocupó hasta 1767, año en que sus miembros fueron expulsados por Carlos III de los territorios de la Corona. El inmueble se destinó posteriormente, entre otros fines, a la ubicación de la Universidad de San Fernando, la Escuela Normal y, más recientemente, las facultades de Química y Derecho de la actual Universidad de La Laguna.

Actualmente éste edificio se encuentra en restauración y ampliación para dotar a la Económica de un mayor abanico de servicios y mejora de las instalaciones
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Instituciones Religiosas más destacadas

Convento de Santa Catalina de Siena.

Los primeros datos que se poseen se remontan a la primera mitad del s.XVI. En 1524 el Cabildo de Tenerife proyecta la fundación de un monasterio de religiosas en los terrenos que el Adelantado y el Cabildo habían destinado a los monjes dominicos. Pero no será hasta 1611 cuando el proyecto se materialice gracias a Juan de Cabreras (regidor de La Palma) y a si esposa. Estos, una vez comprados los terrenos que ocupaban los Adelantados, los ceden para la construcción de un convento de monjas de clausura.

El 23 de abril de 1611 se inauguró tras la entrada de cuatro monjas de clausura dominicanas procedentes de Sevilla. Alcanza su fisonomía definitiva en el s.XVII. Llego a poseer unas riquezas que lo situaban entre los primeros de la isla. En el paisaje de la ciudad sobresalen sus cubiertas de teja árabe, los altos muros con postigos en las celdas y la espadaña y los miradores-ajimeces de clara tradición mudéjar.
La iglesia consta de una sola nave, con piso de mármol de apoca mas contemporánea y cubierta de madera, a la manera de las techumbres mudéjares. Sobresalen 2 puertas de acceso, realizadas en madera y enmarcadas por arcos realizados en cantería. En ella se encuentra la Sierva de Dios, Sor Maria de Jesús León y Delgado.
Esta murió el 15 de febrero de 1731. Gracias al capitán de Navío D.Amaro Rodríguez, su cuerpo descansa en un sarcófago (regalo del capitán).
Los restos de la Sierva son venerados los 15 de febrero de cada año, mientras su cuerpo se ha mantenido incorrupto a lo largo de los años.


Convento Agustino.
Comenzó a construirse en 1502 como convento de San Agustín, fue fundado por los frailes agustinos en 1506 aproximadamente.
Aunque ha ido sufriendo varias remodelaciones a lo largo de la historia, aun se detectan elementos arquitectónicos originales.
Destacan sus claustros en el interior, y en exterior su torre del Renacimiento, sus balcones de arte mudéjar y la puerta de la iglesia anexa barroca. El claustro secundario, o patio de los cipreses, consta de paredes hechas de materiales volcánicos como el basalto, y de pies derechos de madera de pino. El claustro principal es puro renacentista. Una de sus columnas nos habla de la influencia portuguesa, teniendo tallado una cuerda y piedras.
Era un lugar de enterramiento de cadáveres; en una de las esquinas de dicho claustro principal había una cripta subterránea. También había tumbas, como la de Nuñez de la Peña. Las puertas que tiene el nombrado claustro lo comunicaban con las capillas. En una de ellas se hallaba la imagen de La Virgen de Gracia.
Tras la puerta gótica de la entrada se halla la Virgen difunta; y encima de ella el emblema de los agustinos, que data del s.XVIII.
El elemento blanco que se observa en la puerta de la iglesia es la imagen de la Virgen de Gracia.



El Convento Franciscano.
El convento franciscano de San Miguel de Las Victorias fue fundado por el Adelantado una vez finalizada la conquista. La construcción del inmueble comenzó en 1506; su realización fue lenta debido a que los únicos fondos se extraían de las limosnas de los feligreses mas adinerados. La estructura se concluye en 1580. hay escasez de datos de fabrica, solo se sabe que poseía una portería que daba a una sala y seguidamente al claustro; desde este, se distribuían las distintas dependencias, la parte superior destinada a los dormitorios, celdas, oficinas, biblioteca y enfermería. En la parte inferior se encontraban los servicios e incluso algunas capillas.

La construcción de la iglesia se realizo también en la misma época: de una sola nave, cuyo ingreso estaba situado en el lado de la Epístola. Tuvo sucesivas ampliaciones que conformaron una estructura de tres naves y multitud de capillas.

A lo largo del s.XVII, el convento sufrió bastantes reformas, debido a algunos desastres meteorológicos, como por ejemplo las graves inundaciones que sufrió La Laguna en 1713, que afecto en gran medida al edificio. Esto obligo a la orden a trasladarse temporalmente fuera de estas dependencias.
La clausura fue ampliada y reformada desde 1726; se realizo un nuevo claustro y se incorporaron salas de estudio.
De las reformas y ampliaciones se deduce que el Santísimo Cristo iba adquiriendo más importancia en culto y devoción.



Iglesia y Ex-Convento de Santo Domingo de Guzmán.
Dando a la plaza del mismo nombre se halla este recinto. La Iglesia está asociada al convento dominico anexo, fundado por el Padre Mendoza el 13 de mayo de 1.522. Con respecto a la Iglesia, la nave y la portada datan de la fábrica más antigua del recinto, ampliándose posteriormente con la construcción de varias capillas. En el exterior es característica su espadaña, que forma ángulo con la iglesia. Resultan llamativos en el interior los murales pintados en el siglo XX por Mariano Cossío y Antonio González Suárez. También conserva importantes obras de orfebrería, como la Custodia de Ildefonso Sosa y una colección de lienzos del pintor Cristóbal Hernández de Quintana. Es Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento desde 1.986.



Convento de las Claras.
Fundado por la orden franciscana de las Clarisas en 1577. en el s.XVII sufre un incendio que afecto a todo el convento, ya en el s. XVIII se reconstruye. Destaca en su fachada el torreón mirador con aljímez.

Iglesia - Catedral de Nuestra Señora de los Remedios.
Data del s.XVIII. Esta institución antes de llegar a ser catedral fue la Iglesia de los Remedios (1521).
El estilo artístico de la Catedral es neoclásico. Las torres de la Catedral son un símbolo visual muy destacado.
La Catedral de La Laguna es un “plagio” que hizo un constructor de la Catedral de Pamplona que tiene planos muy similares, y sobre todo la fachada se asemeja mucho.

Custodia un insuperable conjunto de tablas flamencas en el gran retablo barroco de Los Remedios, el pulpito cincelado se podría decir que es la mejor obra escultórica en mármol que se conserva en Tenerife. En su interior también se halla una excelente talla de la Virgen de la Luz del s.XVI; al igual que encontramos el tabernáculo neoclásico del canario Luján Pérez del s.XVIII, remontado por un espléndido crucificado anónimo; y las magnificas andas procesionales del Corpus, y del mas acabado barroco canario.




Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción.
Situada entre las plazas de Doctor Olivera y de la Concepción. Iglesia matriz de la Isla de Tenerife. La primitiva parroquia, fundada en 1.511, llegó a contar con tres naves y varias capillas de patronazgo privado. La torre es su elemento más característico y la que hoy contemplamos data de finales del siglo XVII. El deterioro del templo provocó el hundimiento de sus naves en 1.972, momento en que se produce su reedificación. En su interior el templo alberga importantes obras de arte de artistas como Luján Pérez, Fernando Estévez, Cristobal Hernández de Quintana, así como una pila bautismal de cerámica vidriada de la época de la Conquista. Es Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento desde 1.948.



Ermita de San Miguel.
Situada en la Plaza del Adelantado, fue mandada a construir por Fernández de Lugo, Adelantado y Conquistador de la Isla, dada su especial devoción por este santo. Su fundación data de 1.506. Testimonio del primer desarrollo urbano de la villa, albergó en su interior las primeras reuniones del Cabildo de la isla de Tenerife. Es Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento desde 1.986.





Iglesia y Hospital de Nuestra Señora de los Dolores.
Situado en la Calle San Agustín, 42. El templo actual es posterior a la segunda mitad del siglo XVIII y se desarrolla en un costado del Hospital de Dolores, primer centro benéfico de la ciudad, fundado en 1.515. En la fachada destaca su portada de piedra. Es Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento desde 1.986.